En su segunda sesión del Ciclo de Conferencias 2018, el Instituto Latinoamericano de Relaciones Internacionales dedicó la jornada a analizar los alegatos orales en la Corte Internacional de Justicia de la Haya sobre la demanda marítima de Bolivia. La sesión se realizó el Martes 3 de Abril en la mañana en nuestra casa de estudios. En esta ocasión fueron invitados los distinguidos profesores especialistas en temas internacionales, Sra. Astrid Espaliat y los Sres. Samuel Fernández y Carlos Portales.

Por su amplia difusión y cobertura periodística es ampliamente sabido que abogados de Chile y Bolivia comparecieron en el mes de marzo ante la Corte Internacional de La Haya y presentaron sus alegatos a favor y en contra de que esta Corte se declare competente para analizar una demanda en contra de Chile, que busca obligar a nuestro país a negociar “de buena fe” la salida “soberana” de Bolivia al mar. Esta es la principal clave del proceso.

El Instituto Latinoamericano de Relaciones Internacionales de la Universidad Miguel de Cervantes convocó a una jornada de análisis donde los académicos invitados presentaron su visión sobre lo que puede ser el fallo de la Corte de la Haya sobre el proceso que inició Bolivia hace ya 5 años.

Carlos Portales, profesor e investigador de FLACSO , hizo ver la complejidad de analizar un caso como este. “Estamos ante un caso de una obligación a negociar un acceso al Océano Pacífico. Esto pone un foco y un límite de lo que es  el caso ante la Corte y de ahí algunas de las expresiones que se escucharon en los alegatos de que esta no es una Corte histórica que si bien debe tener en cuenta los antecedentes históricos, agregó, “el foco no es la historia, sino si existe de parte de Chile una obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico.” “Chile ha hecho un planteamiento muy claro…. No hay tal obligación de negociar, no hay un acuerdo de voluntades entre los dos países por los cuales ambos se sientan obligados a negociar”.

Por su parte la profesora de derecho internacional, Astrid Espaliat manifestó la importancia del recordatorio que Chile hizo a la Corte respecto del rol de aplicación del derecho como organismo jurisdiccional del sistema de Naciones Unidas, e hizo ver una preocupación como académica, que dice relación con la constante mezcla de fuentes a las que hace referencia Bolivia en sus alegatos: acuerdos, tratados internacionales, actos unilaterales y costumbre local, lanzadas como si alguna de ellas pudiera ayudar a su posición y no optando por alguna de ellas, dejando que los jueces hagan su elección. Entonces la pregunta que surge es: “¿aceptarán los jueces este juego?”

Finalmente el ex embajador y hoy profesor de derecho internacional Samuel Fernández, manifestó que “Bolivia ha construido un caso con poco apoyo legal y ha buscado todo lo que pueda servirle, sobre todo después del resultado del primer fallo de la Corte de la Haya que acotó el tema a la cuestión de la obligación o no de negociar la salida al mar”… “Por otra parte Bolivia ha politizado el Derecho generando un ambiente al rededor del pleito que genera consecuencias muy serias para el derecho internacional”.

Un poco de historia sobre la demanda boliviana.

En 2013, el Gobierno boliviano presentó una demanda ante la Corte Internacional de La Haya en contra de Chile, la cual busca obligar a este país a negociar “de buena fe” la salida “soberana” de Bolivia al mar. Evo Morales anunció que haría esta demanda en 2011, después de declarar fracasada la negociación bilateral sobre 13 puntos, entre ellos el marítimo, que había iniciado con Michelle Bachelet durante la primera gestión de la mandataria chilena. Esta demanda es la última de una larga serie de acciones tomadas por Bolivia a lo largo de su historia para recuperar la “cualidad marítima” que perdió en la Guerra del Pacífico, en la que Bolivia y Perú fueron derrotados por Chile.

¿Qué se decide ahora?
Chile planteó una “objeción previa” a la vista de la demanda por la Corte de La Haya . Pidió que esta no fuera admitida, con el argumento de que afectaría a un tratado de límites que ambos países firmaron en 1904, siendo que la jurisdicción de este tribunal corre desde 1948 en adelante. Por su parte, Bolivia asegura que su demanda no pretende cuestionar este tratado de límites y en cambio se origina en los “derechos expectaticios” que generaron a su favor los ofrecimientos realizados por Chile a lo largo del tiempo para resolver el diferendo marítimo entre ambos países.

¿Qué alega Bolivia?
Bolivia alega que Chile debe cumplir el ofrecimiento que le hizo en varios momentos de facilitarle una salida soberana al mar. En particular se refiere a la “negociación de Charaña ” (una pequeña población fronteriza que se hizo célebre por el encuentro en ella, en 1975, de los dictadores Augusto Pinochet y Hugo Banzer), en la que Pinochet ofreció a Bolivia un corredor hacia el océano Pacífico, sobre la frontera chileno-peruana, a cambio de la misma cantidad de territorio boliviano. La negociación fracasó por la resistencia de la población boliviana al canje territorial y por la simultánea oposición del Perú, que gozaba de derecho de veto, puesto que el territorio chileno que iba a traspasarse a Bolivia había sido peruano antes de la Guerra del Pacífico.

¿Qué alega Chile?
Chile alega que los ofrecimientos que hizo a Bolivia, pero que no acabaron en un acuerdo entre partes, no pueden generar derecho alguno, ya que si lo hicieran se restringiría la facultad de los países de explorar soluciones innovadoras a sus problemas internacionales, y se los condenaría a seguir un libreto invariable. Cree que la Corte debe inhibirse de actuar, dada la naturaleza “osada” de la demanda boliviana, que de admitirse tendría el potencial de desordenar el ordenamiento jurídico internacional.

elpais.com/internacional

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