Ricardo Ffrench_Davis                                                                         Patricio Leiva

El Instituto Latinoamericano de Relaciones Internacionales, ILRI invitó al economista Sr. Ricardo Ffrench-Davis, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales el año 2005 y académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile., a exponer su reciente obra “Reformas Económicas en Chile, 1973-2017”.

Patricio Leiva, Director del ILRI resaltó la gran trayectoria del invitado donde destacan los grados académicos de Doctor en Economía y Magíster de la Universidad de Chicago. Ricardo Ffrench-Davis es Ingeniero Comercial de la Universidad Católica de Chile con especialidades de economía y administración.  Fundador de la Corporación de Investigaciones Económicas para América Latina, CIEPLAN, donde desarrolló su trabajo como investigador entre 1976 y 1990, además fue  Director de Estudios y Economista Jefe del Banco Central de Chile cargo que ocupó hasta marzo de 1992 cuando ingresó en CEPAL con el cargo de Asesor Regional Principal de CEPAL hasta 2004.

Ffrench-Davis es reconocido por su contribución al estudio de los ciclos de entrada de capitales a los mercados emergentes, principalmente a América Latina.

Durante su exposición Ffrench-Davis  se refirió a las grandes modificaciones de la matriz productiva y financiera del país en las últimas décadas; habló sobre la economía en tiempos de la Dictadura y comentó los resultados económicos y sociales generados tras el shock neoliberal impuesto por el régimen autoritario. Durante su charla también analizó las modificaciones al modelo económico tras la recuperación de la democracia y la importante caída en el crecimiento de los últimos años, marcado por las exigencias ciudadanas de mayor equidad y las fluctuaciones de los mercados globales; expuso sobre lo que denomina: “el nuevo ciclo económico que se inició en 2013 en que la economía chilena la cual enfrentaba una combinación significativa de factores positivos y negativos”. Por último se dio el tiempo para comentar la coyuntura económica  de nuestro páis.

El académico sostuvo  que “entre 2014 y 2017, la fuerte desaceleración de la economía nacional no fue una excepción en América Latina. Aunque la desaceleración  comenzó el último año del primer gobierno de Piñera, la economía topo techo y comenzó a descender por factores internos y externos. Falto reactivar la inversión pública en proyectos que involucren al sector privado.”  Agregó que:“Hoy Chile tiene una gran oportunidad de hacer los cambios estructurales que el país necesita para su desarrollo económico y el bienestar social.”

En conclusión tal como lo expresa en su libro en el capítulo XI, para Ffrench-Davis, “las actuales falencias de la economía chilena vienen acentuándose desde finales de los noventa, aunque sin duda han sido profundizadas por (i) la evolución del comercio internacional y la crisis global de 2008-09, (ii) el deterioro de las confianzas de muchos ciudadanos, (iii) la pérdida de impulsos innovadores públicos y privados, (iv) el fin del ciclo de elevados precios de los recursos naturales como el cobre y (v) las reformas estructurales iniciadas en 2014 y las incertidumbres que ellas han involucrado, cuando las fuerzas recesivas ya estaban operando y habían comenzado a situar la economía bajo su frontera productiva.”

“El cambio de enfoque macroeconómico, abandonando la estrategia contra-cíclica de los noventa, había contribuido crecientemente a llevar a Chile a converger hacia el débil desempeño promedio de la región. El trio de (i) metas de inflación por sobre los otros objetivos macroeconómicos, (ii) apertura plena de la cuenta de capitales en el entorno internacional actual y (iii) liberalización extrema del tipo de cambio, en un contexto de volatilidad del precio del cobre y de los flujos financieros, han sido determinantes del deterioro respecto de los noventa. En cambio, incluso desde ese decenio prevalecía la ausencia de políticas de desarrollo productivo innovador. Este conjunto de políticas operaba, en 2014, en el contexto de una región en desaceleración e incertidumbre en la economía internacional.”

“Ante el escenario externo e interno vigente, parece evidente que Chile necesita iniciar un nuevo ciclo de desarrollo. En particular, se precisa introducir reformas en la manera interna de enfrentar la globalización de la volatilidad financiera, la que ha provocado desequilibrios macroeconómicos muy costosos para la economía nacional y la inclusión social. Por otra parte, cada día se resiente con mayor intensidad la ausencia de políticas de desarrollo productivo. Por consiguiente, para un desarrollo incluyente resulta imprescindible recuperar equilibrios de la macroeconomía real y poner en marcha las tan postergadas políticas de desarrollo productivo que impulsen la inversión e innovación, en especial de las PYMEs, aprovechando los avances incipientes registrados durante este gobierno, que dejan huellas constructivas para el próximo ejecutivo. Para hacer la diferencia requerida para un crecimiento incluyente vigoroso, se trata de que sean significativos para la vida económica cotidiana, con continuidad, percibidas con nitidez por la población y el conjunto de las instituciones públicas embarcadas en ello.”

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